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Sueños sin gloria.
Sueños sin gloria. Sueños sin gloria. Sueños sin gloria. Sueños sin gloria.  

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No. registro de HNM 000657489
Clasificación de HNM741.5972 PEP.i
Publicación: Pepín
Datos de la publicación: : México, D.F.: Editorial Juventud,1947-1947.
Detalles físicos: volúmenes :ilusraciones ;21 cm.
No. 3037 (13 julio 1947)-no. 3067 (12 agosto 1947).
Argumentista: José G. Cruz.
Gráfica: José G. Cruz.
Género: Melodrama.
Técnica: Medio tono, Fotomontaje.
Variante Temática: Barrio; Prisión; Cabaret;
Notas: Acceso restringido;préstamo sujeto a autorización.
Descripción basada en: No. 3037 (13 julio 1947); título tomado del encabezado.
Último ejemplar consultado: No. 3067 (12 agosto 1947).

Sinopsis: José G. Cruz afirma que esta historia describe "la vida de las gentes que no lograron emanciparse de la miseria angustiosa que los rodeaba, ni salir del fango viscoso que aprisionaba sus almas, derrotadas desde antes de nacer. Es una semblanza fiel del barrio [...] La suerte de las gentes está en un caprichoso cubilete... algunos lograron imponerse a su propio destino, pero otros, los más, continuaron sujetos a su suerte maldita, soñando nada más... eran sus sueños, sueños grises y tristes, sueños sin color, sueños sin gloria". Al comienzo de la historieta Luis Antonio regresa a casa tras purgar una larga condena en prisión. Su hija cree que ha pasado todo el tiempo en Sudamérica, como le ha dicho su abuela, la madre de Luis. Raúl Espino, un "pillo" que entra y sale de la cárcel a su gusto y antojo, aconseja al ex convicto regresar a las andadas, pero Luis Antonio se niega, ya que anhela permanecer al lado de su madre y de su hija además se siente atraído por su vecina Irma, con la que anhela volver a formar una familia. Sin embargo, Irma se rinde a los seductores encantos de Espino, quien termina explotándola. Decepcionado, Luis Antonio frecuenta un bar donde conoce a Mirna, una mesera con la que pronto se encariña. Mirna tiene ya un niño, al que decide llamar Toño en honor a Luis Antonio. Por último la cabaretera y el ex presidiario se casan, y el pequeño hace feliz a Luis Antonio llamándolo "papacito". Al final de la historia, el protagonista observa desde su ventana a unos niños que juguetean en el patio de la vecindad y se pregunta: "¿Qué sueños los alientan, qué esperan de la vida? ¿Qué será de ellos al correr de los años? ¿Lograrán emanciparse de las garras del barrio o perecerán atrapados sus sueños en la trampa gigantesca de la miseria y su triste destino?".

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