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Vaya un lío.
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No. registro de HNM 000657619
Clasificación de HNM741.5972 PEP.i
Publicación: Pepín
Datos de la publicación: : México, D.F.: Editorial Juventud,1946-1946.
Detalles físicos: volúmenes :ilustraciones ;21 cm.
No. 2693 (1 agosto 1946)-no. 2702 (11 agosto 1946).
Argumentista: Antonio Gutiérrez.
Gráfica: Antonio Gutiérrez.
Género: Melodrama.
Técnica: Medio tono.
Variante Temática: México rural; Intrigas pasionales; Romance;
Notas: Acceso restringido;préstamo sujeto a autorización.
Descripción basada en: No. 2693 (1 agosto 1946); título tomado del encabezado.
Último ejemplar consultado: No. 2702 (11 agosto 1946).

Sinopsis: Primer capítulo de la larga serie “Don Proverbio” que se empezó a publicar entre los números 2401 y 2692 de “Pepín”, los cuales no se encuentran en la colección de la Hemeroteca Nacional. “Don Proverbio” es una serie gráficamente espléndida sin duda es una de las historietas donde la plástica de Antonio Gutiérrez se despliega con mayor excelencia. En ella el dibujante desarrolló por primera vez su peculiar técnica del medio tono -combinación de carboncillos, esfuminos y lápices muy duros de afilada punta-. En las planchas se despliegan con generosidad el talento y los recursos gráficos en documentados derroches escenográficos, así como en la cuidadosa caracterización de una inmensa galería de personajes. Entre los colaboradores gráficos de los Estudios Gutiérrez -acreditados por la serie- están Manuel Monterrubio, Manuel del Valle y Jorge Pérez Valdez, todos talentosos dibujantes que más tarde desarrollaron sus propias carreras como dibujantes titulares de otras series importantes. De manera ocasional participan también Jesús Santillán, Benjamín López y Salvador Falas. Completan el equipo el letrista Antonio Acosta y Gabriel Madrid, que se ocupa de la documentación y el archivo. Don Plácido Proverbio López es un hombre de edad y aspecto simpático, un abuelito que aconseja a distintos personajes, siempre envueltos en una encrucijada de su vida, poniéndoles el ejemplo de historias ejemplares, además de conducir a los lectores por los meandros de la trama y, al final, extraer la moraleja presente en la historia. En las tramas siempre se imbrica la vida familiar de Don Proverbio con las historias que cuenta, aunque la vida privada del narrador tiene un papel secundario y accesorio. En sus primeros capítulos las anécdotas edificantes están extraídas de la historia sagrada -historia de Jesús, los Santos Reyes, Herodes- y proponen como modelo vital la biografía de los santos, pero conforme la serie va desarrollándose, los capítulos devienen en historias de amor, melodramas que narran los devaneos de las pasiones humanas, de los cuales invariablemente se extrae una lección edificante. La serie se publica en “Pepín” entre 1941 y 1947, y sus argumentistas son Carlos del Paso -con Antonio Gutiérrez, creador de la idea original- y Yolanda Vargas Dulché, quien primero sustituye a Del Paso por una enfermedad y, al fallecer éste, luego se queda como argumentista titular. Si bien la serie tiene la continuidad que le da su narrador y posee su filosofía de la vida, los capítulos suceden en los más diversos ámbitos: algunos tienen el tratamiento de comedia -por ejemplo “Vaya un lío”, o “Cabecita loca”- y otros son dramones románticos “El Blasfemo”, o melodramas ligeros como “Ladronzuela”. En “Vaya un lío”, a diferencia de otros capítulos, Don Proverbio interviene intensamente en la trama: Don Fredesvindo está postrado en cama bajo la advertencia de que si no se corta la pierna, morirá a más tardar en dos días. Al conocer esa noticia, el médico, el presidente municipal y otros hombres del pueblo pelean por la herencia sin embargo, Fredesvindo ha sido suplantado por don Proverbio López, quien ha montado un plan para que el joven médico Sergio Acosta pueda casarse con Aurora: disfrazado de don Fredesvindo finge su próxima muerte para heredarle parte de su fortuna a Sergio, cuya suegra obstaculiza el matrimonio, con la excusa de que Sergio es muy pobre. Don Proverbio intuye que quienes pelearán la herencia mostrarán su verdadero rostro. Como muestra de solvencia, pide dinero a todo aquel que esté interesado en recibir la herencia y entrega todo lo recaudado al propio Sergio, para que éste edifique una clínica. Don Proverbio concluye la farsa una vez que les ha volteado la jugarreta a quienes querían aprovecharse de la "muerte de don Fredesvindo", quien se hacía pasar por su guardaespaldas. La astucia y valentía de Don Proverbio permiten al verdadero Fredesvindo conocer a sus "amigos" del pueblo: "Gracias a ti he sabido quiénes valen y quiénes no. Mi dinero no irá a parar a manos de esos ambiciosos que deseaban mi muerte". Ver: “Almas Gemelas”, “La Senda”, “Cabecita loca”, “La Solterona”, “Contraste”, “Culpables fueron ellos”, “Ladronzuela”, “Niebla de amor”, “El Blasfemo”, “Redención”, “Marinka”, “Bajo la lluvia”. Reediciones posteriores de la serie: Esto, Editorial Panamericana, 1945 EDAR, 1963.

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